“No paro de pensar en todos estos artistas que me rodean, que se quieren expresar a sí mismos, artistas vanguardistas juntando millas, Ipods, memorias, píxeles, megapíxeles, zapatillas blancas, remeras antisistema, hablando del desmonte, del recalentamiento global, de la basura electrónica.
¿Por qué no me chupan bien la pija? Estamos todos hablando de plata al final, lo único que nos interesa es la guita. No me interesa una puta mierda que no sea la plata, cuánto pagó tal por tal contrato, cuánto gasto tal en tal película, cuánto hice el año pasado, cuánto voy a hacer éste, y a cuánto está la nueva poronga de Mac que eyacula manzanitas.
Bueno, tengo que parar, apagar la cabeza por unas horas…
¿Apagar la cabeza por unas horas? Idiota. ¿Qué te haces el que vivís en una propaganda de aspirinas? ¿A apagar la cabeza por unas horas? Sí ya sabes como termina todo esto.
Lo único que me va a calmar es meterme en una pagina de Internet, mirar unas tetonas garchar y hacerme la paja como pueda.
Me tendría que ir a vivir a Los Ángeles, a Malibu, con una pornostar con un culo increible. El culo es muy importante, el culo es más importante que todas las obras de arte del mundo.
Después voy a volver a Argentina y le voy a regalar billetes de cien dólares a los dueños de los canales, a los productores, a los periodistas, a las modelos, a todos. Y que me chupen un huevo todos los chupa huevos del mundo.
I am the angry young man who is gonna blow your fucking brains out”.
Vaquero es la historia de Julián Lamar, un actor argentino que trata de conseguir un papel en un Western norteamericano que se filmará en Argentina.
Vaquero es la historia de Julián Lamar y de su cabeza, que lo devora de a poco.